Magdalitas

Magdalen sigil
No tengo piel pero puedo sentir tus ojos sobre mi cuerpo.
Me hacen cosquillas como los dedos que quisieras trazar sobre mí.
Soy la Amante, la exploradora interior.
A través de mi tribu, siento, sé, soy.
- De la Palabra de Magdalena

Una buena danza, eso es una cosa para no perderse. Cuando los orgullosos hijos de la Amante entran a la escena, te haría bien detenerte y observar. Ellos nos miran, a su vez, mientras danzan; cada paso, cada vuelta, cada revoloteo de la tela en el viento es deliberada y planeada; cada mirada de sus ojos semicerrados calculada para enviar incluso al más cínico de nosotros en erupciones de la más oscura pasión. Incluso un paso en falso, una nota amarga en el momento, es convertido en un exquisito error que sirve tanto más para fortalecer las flamas.

Los hijos de Magdalena pueden ver el fondo de tu alma, y Sus hijas torcerán tus sueños hasta que no soportes pensar en ninguna otra cosa salvo su tacto. Ellas cosecharán nuestros deseos, y plantarán las semillas de una nueva realidad. Ten cuidado de no quemarte en sus fuegos, mi amor, porque nunca sanarás.

Los Magdalitas son la tribu del amor. Sus bellos tribales son quizás los menos comprendidos de Vimary, mal interpretados como son al considerárseles meras máquinas de placer. Comerciantes de favor y prestigio, líderes entre sedas, exploradores del Verdadero Amor, buscadores de la verdad: todo esto y más es posible decir de los amantes de Magdalena. Pacientes, caprichosos, calculadores, trafican el placer y los secretos como nadie en Vimary, y es por esto que son la tribu más opulenta de todas. Pero para un Magdalita, nada es más sagrado, más valioso o más digno de admiración (después de su Fátima) que la intimidad, el misterio y la dulzura de sus propios cuerpos.

Si bien en su nivel más básico proveen exquisitos servicios sexuales (entre otros), esto es sólo la faceta más exterior de los magdalitas. La faceta que por ahora eligen mostrar.

Los magdalitas tienen la organización interna menos coherente de todas las tribus. Ni siquiera la célula familiar es predominante; la mayor parte de las madres entregan a sus hijos a los evanos para crianza, y se desentienden sin más de ellos. No por falta de amor o despecho, sino sencillamente porque no tienen ni el tiempo ni la preparación para ocuparse de esos temas. Prefieren agruparse por sus Gremios principalmente, y luego por familias prominentes, lo cual irrita sin fin a las tribus más conservadoras como los Yaganos.

Su Fátima es Magdalena, la Amante, y sus Eminencias son Sensualidad y Conflicto.

Gremios

Cada gremio tiene un Maestro que posee un asiento en el órgano directivo de la tribu, el Consejo de Maestros, liderado por un único Chambelán.

  • Las Concubinas: Son las artistas del tipo más carnal; sus cuidados permiten soltarse y conseguir placer anónimo que escasea en otras Tribus. De todas formas, las personas frecuentemente susurran cosas en las cimas del éxtasis que de otra forma mantendrían ocultas, y entonces las Concubinas también recolectan información de su clientela.
    Magdalita
  • Los Diplomáticos: Siguen sólo a las Sirenas en prestigio. Su tarea consiste no sólo en actuar como emisarios por la Tribu o la Nación como toda, sino que también incluye espiar a sus anfitriones. Los Diplomáticos pueden ser encontrados entre otras Tribus, los Caídos, los Squats o los Z’Bri. Este último deber es considerado el supremo; se dice que los que reciben esta tarea son señalados con la marca de la Rosa Marchita, un tatuaje o una cicatriz de una rosa seca a lo largo de sus frentes como parte de una corona, y tienen prohibido retornar a la Sociedad Tribal.
  • Los Extáticos: Cocinan pociones intoxicantes y halucinógenas, aunque una minoría significativa trabaja como joyeros y otros oficios. Guardan celosamente sus secretos, pero ninguno más cuidadosamente oculto que el método por el cual las secreciones de Magdalena son transformadas en Emori, la pócima definitiva del amor. Muchos Extáticos prueban sus creaciones en sí mismos, y por ende desarrollan todo tipo de excentricidades.
  • Los Enmascaradores: son artistas, tienen mucho en común con sus contrapartes Dahlianas. Ellos danzan ante su Fátima y para el entretenimiento de todos los que quieran mirar sus espectáculos. Sus danzas ocultan secretos mortales, sin embargo.
  • Las Sirenas: Alguna vez enviados a tentar a los Z’Bri a su muerte, las Sirenas ahora viven una confortable existencia como manos derechas de Magdalena. Ellos atienden a la Amante, cumpliendo todos sus caprichos. Aunque no tienen sitio en el Concilio de Maestros, son de todas formas los líderes de facto de la Tribu, llevando la palabra de Magdalena a sus queridos.
  • La existencia de siete lugares en el Concilio de Maestros lleva a suponer que existen tres gremios secretos más, llamados las Rosas Sangrientas, los Recolectores y los Voyeurs.

Familias

  • Bela’On: La mayoría de los miembros de la familia Bela’On son Recolectores, aunque la familia tiene miembros en todos los Gremios, salvo por la Rosa Sangrienta. Como grupo, son bastante insulares; como invididuos, tienden a pasar desapercibidos. Es difícil estimar el tamaño de la familia, pues la mayoría viaja por las Tierras Exteriores como mercaderes o espías.
  • Deanakin: Anteriormente conocidos como los Shelkin, esta familia se renombró en honor a Deana, una Concubina de gran habilidad. Aunque se rezagan tras los Sevkin en su influencia entre las Concubinas, son bien conocidos de nombre y reputación.
  • Hevkin: Esta familia es famosa por producir buenos Diplomáticos, aunque algunos Voyeurs y Sirenas también vienen de sus rangos. Los Demori’ons son una rama de la línea Hevkin, pero son tenidos en baja estima y no suelen ser mencionados en círculos educados.
  • Ibenink: Han tenido por mucho tiempo posiciones altas entre las Sirenas; su belleza es casi legendaria. Ellos son una vieja familia, que data sus raíces a la Liberación. Su actual Chambelán, Dhara Ibenkin, es la última de una larga línea de doncellas en servicio de Magdalena. Los Ibenkin no elegidos para ser Sirenas suelen ser Diplomáticos, aunque algunas excepciones ocurren.
  • Jansey: Son uno de los grupos familiares más numerosos, enviando miembros a todos los Gremios. Son considerados buenos para todo y maestros de nada; a pesar de sus números, pocos Janseys han llegado a prominencia en sus campos respectivos.
  • Renkin: Son casi exclusivamente Extáticos y Recolectores. Su monopolio de la producción de Emori y otras pociones les ha dado enorme poder en la Tribu. Este poder les ha hecho muchos enemigos, pero les ha comprado igualmente el mismo número de aliados.
  • Sevkin: la familia prominente entre las Concubinas, los Sevkin también producen un buen número de Voyeurs y Rosas Sangrientas. Se dice que tienen una relación especial con Magdalena Misma, y por ello son muy respetados en la Tribu. Son también reconocidos por su sabiduría; muchos Magdalitas los buscan para consejos.
  • Tarakin: Anteriormente poco visibles y de poca mención, con la elevación de Jonás Tarakin a la posición de Maestro de los Voyeurs, la gente ha comenzado a notarlos. Personalmente leales al Chambelán, son una estrella ascendente entre los Magdalitas. Existe un intenso odio entre los Tarakin y los Cardikin, que lideran la Rosa Sangrienta.
  • Yavith: Son el principal poder entre los Enmascarados – han llevado a cabo representaciones para Magdalena desde la Liberación. Numerosas ramificaciones existen, incluyendo los Serakin. Una rivalidad informal existe entre los Yavith y sus primos Serakin, cada uno intentando superar al otro en el escenario.

Lugares de importancia

  • Xtasis: Si bien no es el único lugar de los Magdalitas, es ciertamente el más grande por lejos. Xtasis es en muchas maneras una entidad separada de Bazaar; es un laberinto de delicias y un centro de cultura Tribal. Concubinas languidecen en pórticos, encendiendo a los que pasan por allí para experimentar los placeres que guardan; Extáticos ofrecen sus mercancías en puestos a los lados de las calles. Xtasis es una visión de belleza, cada vista y cada aroma son un llamado para atender y perderse a uno mismo; es también una trampa para los incautos, pero está cuidadosamente oculta bajo su fachada placentera. El amor es dado sin reservas, pero no sin precio; hay ojos que observan y oídos que escuchan, esperando desguazar secretos de los que deambulan por los caminos sedosos de la red de Magdalena.
  • El Castillo: En el centro de la red yace el Castillo, como una araña radiante. Magdalena Misma está aquí, rodeada de un séquito de Sirenas y Enmascaradores y los asistentes de todas las Cofradías. Un mapa del Castillo es imposible de adivinar, pues la presencia de la Fátima tuerce y reforma el mismo tapiz de la realidad. Sus torres rasgan el cielo, sus espirales blancas un faro para cualquiera con sueños sin realizar o deseos secretos. Gatos languidecen en esquinas sombrías, mirando de cerca a los humanos que pasan y tratando de entender sus propósitos y debilidades, tal y como hacen sus amigos Magdalitas.
  • La Línea de la Envidia: las tierras subterráneas abarcan el ancho y el largo de Vimary; en efecto, lo que los Custodios llaman la Línea de la Envidia pasa directamente por debajo del Castillo. Mercaderes Magdalitas usan la Línea de la Envidia como una ruta de transporte semi-secreta al corazón de Bazaar; sin embargo, los túneles están inundados al oeste del Nexo León, así que deben viajar a pie a Lai. Han habido algunas sugerencias de que secciones de la Línea a ambos extremos de Xtasis deberían ser colapsadas y el túnel usado como depósitos o una serie de grandes salones de fiesta, pero por ahora, los Magdalitas consideran la ruta demasiado valiosa para desperdiciarla.
  • La Casa Roja: Los orígenes del nombre perdidos a la antigüedad, estas ruinas del Mundo Anterior están asentadas frente al Castillo. La Casa Roja es el hogar de los emisarios visitanes de otras Tribus; en una o dos ocasiones, ha sido hogar de embajadores Z’Bri. Sus lujos se comparan con los del Castillo, asegurando una estadía placentera para sus visitantes. Espías merodean las salas de la Casa Roja, de todas formas, y los vicios de los asistentes son más que capaces de soltar todas salvo las más resistentes lenguas.
  • Las Bóvedas Susurrantes: un lugar rumoreado en las profundidades de Xtasis. Probablemente un mito.
  • El Cuadrante del Jardín: Una pequeña comunidad de Evanos vive en Xtasis, trabajando para los más ricos Magdalitas; sirven como jardineros, nodrizas y sirvientes hogareños. Muchos viven en las casas de sus empleadores, pero otros eligen vivir en el Cuadrante del Jardín entre los suyos, mirando a través del canal a la tierra tradicional de su Tribu. En cualquier caso, la mayoría de los Evanos ven al estilo de vida de los Magdalitas extraño y quizás inmoral; pasan poco tiempo con sus empleadores más allá de lo que requieren sus deberes. Todos los Evanos de Xtasis concurren en el Cuadrante del Jardín en su tiempo libre, un verdoso y sereno entorno y un mundo aparte del resto de las ocupadas calles del asentamiento. Unos pocos Extáticos se unen a los Evanos aquí, pero el Cuadrante del Jardín es demasiado mundano y aburrido para la mayor parte de los Magdalitas.
  • Los Tugurios: Cuidadosamente escondidos de la vista de extraños, los tugurios son el hogar de los Magdalitas que han caído en desgracia, pero que eran de poca consecuencia o cuyos crímenes eran demasiado insignificantes como para el destierro en Hom. Es un lugar triste, lleno de almas perdidas que han olvidado cómo esperanzarse o cómo amar. Existen en estupores inducidos por drogas, para siempre reviviendo sus vidas fracasadas en un intento de redimirse a sí mismos, o para simplemente esconderse del presente. Ocasionalmente, uno encontrará la voluntad para emerger de esta miseria, pero desafortunadamente, esto rara vez ocurre. La adicción es común aquí, así como la violencia y el suicidio.

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Tribe 8: Tu Futuro Comienza Kuzco Kuzco